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sábado, 21 de mayo de 2016

Capítulo 11. El Magic Castle

El hilo conductor de este capítulo es la narración de cómo Susana y Steve (los autores) intentan ingresar en el club de magos Magic Castle (que, además de concederles  la Insignia de Oro del club, les permitiría asistir a conferencias y espectáculos exclusivos, y el derecho a utilizar su biblioteca de artes mágicas). Para ello tienen que pasar una prueba en una audición ante ocho jueces. Y mientras nos narran los detalles de esta audición tocan los siguientes temas:

-Se preguntan por qué hay tan pocas mujeres magas. Y parecen contestarse (sin rotundidad) que es por la falta de tradición cultural y de modelos a imitar para las aspirantes a maga.

* Cuestión 1: Soy informática y en esta profesión tampoco hay muchas mujeres. Pero no es el único caso, pues no parece haber muchas mujeres tampoco en carreras científicas (aunque no tengo tantos datos como con las carreras tecnológicas). Y, vale, es por la poca tradición cultural… pero ¿qué parte de nuestra cultura nos genera la tendencia a no interesarnos ni por la magia, ni por la tecnología, ni (creo) por la ciencia? ¿Solo es por los pocos modelos a imitar de mujeres en estos campos?

-Se enumeran los temas principales sobre los que giran los trucos de magia, que son: aparición, desaparición, transposición, restitución, transformación, telequinesia y hazañas mentales o físicas extraordinarias (con capacidades extrasensoriales).

-En este capítulo solo han tratado un tema sobre neurociencia, y es cómo funciona lo de conseguir ser hábil en algo. Toda destreza motora requiere de mucha práctica para ser dominada. En nuestro cerebro, los responsables de mapear todos los movimientos son unas franjas de tejidos llamados corteza motora, que cuando el mapa del motor primario se activa bajan las  órdenes por la espina dorsal hasta llegar a los diferentes músculos.

La práctica de una destreza motora lo que hace es hacer crecer el mapa que representa la zona del cuerpo con la que se practica. Pues crea numerosas conexiones nuevas que maximizan la representación de estos movimientos. Si se deja de practicar, los mapas se dejan de utilizar y se encogen hasta ocupar su tamaño inicial.

A largo plazo, si se sigue practicando, se alcanzará la fase de consolidación produciéndose un cambio estructural en los mapas. Dejando de necesitarse gran parte de las nuevas conexiones neuronales realizadas con anterioridad e integrándose en los circuitos básicos de los mapas cerebrales. El perfeccionar una habilidad compleja implica que estos programas motores descienden de las áreas superiores a las inferiores dentro de la jerarquía cortical del sistema de circuitos motores. Por lo que el proceso entero se vuelve más eficiente y automático.

Existe aún otro nivel: el del virtuosismo. Si se practica una habilidad motora compleja cada día durante muchos años, esforzándose por alcanzar la perfección, los mapas motores vuelven a aumentar de tamaño.

Se ha visto que los mapas cerebrales de los dedos de magos y pianistas profesionales (por ejemplo) son de un tamaño que está por encima de la media, pues se hallan atestados (más de lo normal) de un cableado neuronal afinado con tanta precisión que otorgan a los dedos un control, cadencia y fuerza exquisitos.

Esto es lo que se necesita para no estar pendiente de los movimientos y que estos se hagan con naturalidad y de forma automática. Y es lo que utilizan los magos para no llamar la atención de ciertos movimientos, por lo que se vuelven invisibles a los ojos del espectador.
   
* Cuestión 2: Aunque se habla de habilidades motoras, supongo que algo parecido debe de suceder con el aprendizaje de cualquier materia. ¿Alguien me lo puede confirmar? Aunque los deberes son una manera de aprender practicando, ¿ya se insiste suficientemente en educación de la importancia de practicar para aprender?

-Para los magos la práctica de los trucos es muy importante para conseguir realizar movimientos ambiguos (o biológicos engañosos, como lo llaman). Es la forma que tienen estos para no llamar la atención sobre lo que realmente hacen, haciendo que las partes del cerebro del espectador que perciben los movimientos biológicos no diferencien entre cuándo hacen algo y cuándo fingen hacerlo.

-Casi todas las ilusiones que vemos en los espectáculos modernos de magia se remontan al menos al siglo XIX y son inventos de artistas europeos, asiáticos y estadounidenses. Desde entonces, los magos modernos se han dedicado a actualizar y desarrollar los mismos trucos básicos. Algunos de estos destacados inventos tecnológicos, en los que se centran los autores, son:
  • Herón de Alejandría, en el siglo II a. C., inventó un sistema de apertura automática para puertas para las ceremonias religiosas. El mecanismo fue un predecesor de la máquina de vapor.
  • En 1739, Jacques de Vaucanson ideó un pato mecánico con aparato digestivo, aparentemente capaz de comer granos de cereales, metabolizarlos y defecar.
  • Jean-Eugène Robert-Houdin (considerado el padre de la magia moderna), a mediados del siglo XIX, recurrió a los conocimientos de ingeniería para construir increíbles artilugios mecánicos que parecían operar por arte de magia. Se narra la anécdota de este con un jeque para ilustrar lo enrevesados que llegan a ser los magos.
  • Otros magos que destacaron en realizar avances tecnológicos (paracaídas, máquina de escribir, máquina expendedoras, etc.) son  André-Jacques Garnerin y John Nevil Maskelyne.
  • Autómata turco: Que es el invento que me ha hecho más gracia. Fue construido por Wolfgang von Kempelen hacia 1769. Era una especie de mesa con un tablero de ajedrez y un muñeco con turbante y aspecto oriental. En realidad funcionaba gracias a un maestro ajedrecista escondido en la mesa que a la hora de jugar se introducía en la parte superior del cuerpo del muñeco. 

«Autómata turco.» El operador se ocultaba dentro de la carcasa del autómata. (Dibujo de Víctor Escandell para la exposición Abracadabra: Ilusionismo y Ciencia de la Fundación “la Caixa”.)
 -En 1952 la CIA solicitó ayuda a uno de los magos más respetados de los Estados Unidos, John Mulholland, para enseñar a sus espías a no ser descubiertos por los espías rusos. Los manuales que realizó enseñaban a: ocultar, transportar y administrar pequeñas dosis de líquidos, polvos y pastillas de forma subrepticia; y a comunicarse sin que el público se diera cuenta. Estos manuales se utilizaron hasta 1973, cuando se ordenó que se destruyeran.

También se destaca la utilidad que tiene para los espías el tema de la ceguera al cambio. Esto  produce que los vigilantes se aletarguen por la monotonía de una rutina, cosa que puede aprovechar el vigilado para realizar misiones de poco tiempo, realizando solo pequeños cambios en esa rutina, para que estas no sean detectadas.

Al final del capítulo los autores, como buenos magos ;D, nos engañan y nos hacen pensar que no consiguieron entrar en el club. Pero aunque tuvieron  algunos problemas con el número (cuya parte fundamental consistía en simular una réplica de cerebro con un trozo de carta en su interior), finalmente les concedieron la Insignia de Oro y por tanto ser socios del Magic Castle. Con la ilusión que les hacía, ¡me he alegrado mucho por ellos!

¡Que tengáis una feliz semana!