Bienvenidos todos a esta cuarta edición de las Tertulias
Literarias de Ciencia. Para mí es un inmenso placer resumir la introducción del
libro que vamos a estar comentando este año tras el proceso abierto de elección
que se ha desarrollado gracias al #CarnavalTertuliasCiencia2016. Tengo que
reconoceros que me emociona que este proyecto siga adelante con la
participación de más gente cada vez y se vaya consolidando. Os doy las gracias
a todos por ello.
Bien, como ya sabéis, este año vamos a comentar Los engaños de la mente, libro escrito
por Stephen Macknik y Susana Martínez-Conde (ambos neurocientíficos) y esta
introducción pretende ser de utilidad para conocer las motivaciones y el objetivo
que persiguen estos científicos en su campo de estudio.

Lo primero que tenemos que saber es que nos enfrentamos a una
materia de investigación que considero fascinante: la neuromagia o magicología. Devin Powell, colaborador de
la revista New Scientist, acuñó el término
“magicología” en 2008 al analizar los primeros estudios de Macknik y
Martínez-Conde, y lo definió como el “estudio científico de la magia”. Creo que
este libro va mucho más lejos de analizar algunos trucos, por lo que quizás sea
más acertado el término neuromagia: el “estudio de la neurociencia de la magia”.
Como expresan los propios autores, “queremos saber qué
ocurre en nuestro cerebro cuando nos quedamos embobados ante un truco de
prestidigitación. Queremos explicar a un nivel básico por qué somos tan
vulnerables a los engaños de la mente. Queremos mostrar al lector que el engaño
es inherente al ser humano, que nos engañamos los unos a los otros
constantemente, y que, al hacerlo, sobrevivimos mejor y empleamos menos
recursos cerebrales debido al modo en que el cerebro centra la atención en algo”.
Y es que el conocimiento del funcionamiento de nuestro
cerebro es una tarea científica de primer nivel a la que cada vez se dedican
más esfuerzos, tanto materiales como personales. Son varios los proyectos a
nivel internacional que tratan de desvelar los misterios de la que se considera
la “máquina” más compleja del universo, y la neurociencia es un campo que cada
vez interesa más al público en general.
Pues bien, a través de las páginas de esta obra veremos qué sabemos
acerca del modo en el que el cerebro, como mecanismo compuesto de células
individuales llamadas neuronas, crea la consciencia, es decir, la sensación de
nuestra experiencia en primera persona. De alguna manera, las neuronas se
conectan unas con otras mediante unos circuitos muy concretos y producen la
consciencia.
Pero, ¿qué tiene que ver la magia en todo esto? Los autores,
científicos especializados en la visión y en la forma en que interpretamos esas
percepciones sensoriales, se dieron cuenta de que los artistas llevan siglos “manipulando”
nuestro sistema visual para crear obras de arte llenas de vida y color. Del
mismo modo, la neurociencia visual ha aprendido mucho sobre el cerebro
estudiando las técnicas e ideas sobre la percepción de estos artistas. ¿Y qué
son los magos sino otra clase de artistas? En lugar de la forma y el color,
manipulan la atención y la cognición.
Los trucos de magia ponen a prueba muchos de los procesos
cognitivos que estudian los neurocientíficos, con la diferencia de que los estos
trucos muestran una solidez increíble. No importa que el público sepa que se le
está engañando; noche tras noche y generación tras generación, cae siempre en
la trampa cada vez que se le hace el truco. Y es que nuestra mente desecha el
95 por ciento de lo que ocurre a nuestro alrededor, y estos especialistas se
aprovechan de nuestra atención selectiva para “manipular” la realidad a su
antojo y hacernos ver lo imposible.
Es decir, los trucos de magia funcionan porque nuestro proceso
de atención y consciencia tiene un cableado fácil de piratear. Por este motivo
resulta importante entender cómo los magos logran hackear nuestro cerebro. El
objeto es ambicioso: “cuando comprendamos cómo funciona la magia en la mente
del espectador, habremos desvelado las bases neuronales de la consciencia misma”.