El siguiente capítulo de Neurozapping, el libro que estamos
leyendo, centra su atención en el síndrome de Tourette y utiliza Los Simpsons
para mostrar gráficamente algunas de las conductas clásicas del trastorno
neurológico.
Concretamente, hay una escena del capítulo 7 de la cuarta
temporada en la que Bart, el primogénito de los Simpsons, siempre tratando de
llamar la atención y evadiendo sus responsabilidades, finge padecer síndrome de
Tourette ante su profesora, la señorita Edna Krabapple, en su intento de evitar
hacer un examen. Se puede ver la escena de marras en el siguiente video.
En la escena, Bart emula algunas de las manifestaciones clásicamente
asociadas al síndrome de Tourette como son los tics motores, haciendo muecas exageradas con la cara o incluso
girando la cabeza. Este tipo de movimientos tónicos y descontrolados suelen
aparecer en la infancia y son comunes en el trastorno neuropsiquiátrico. Sin
embargo, el diagnóstico del síndrome también requiere la presencia simultánea
de al menos un tic vocal. En la
escena protagonizada por Bart Simpson se observan algunos bufidos y ladridos y
también alguna expresión malsonante (coprolalia) que emite, aparentemente, de
forma descontrolada.
Tal y como cuenta José Ramón Alonso en su libro, la
interpretación de Bart Simpson de apenas unos segundos no quedó exenta de polémica
tras la queja de Joshua Smith, un chico estadounidense de 13 años con el
síndrome de Tourette que se sintió ofendido y emprendió un camino, apoyado por
su familia, para enjuiciar a Fox, la productora de la serie. No sabemos quién
ganó la disputa entre la libertad de expresión y el derecho a la no discriminación,
pero desde luego que esta es una lucha de la más rabiosa actualidad.
El autor expone la historia del síndrome y presenta a la
condesa de Dampierre, aristócrata francesa, como la primera descripción de la
enfermedad. Esta descripción la hace Jean Marc Gaspard Itard en 1825, pero fue
más tarde Gilles de la Tourette quien recopila, en un artículo publicado en 1885,
una serie de ocho casos además del de la condesa de Dampierre, con el extraño
trastorno.
| Gilles de la Tourette (1957-1904) |
Las causas que desencadenan estos tics motores y vocales aún
no son del todo conocidas. En principio eran consideradas personas poseídas por
el diablo que, o bien eran exorcizadas o bien acababan en la hoguera.
Posteriormente fue también considerado una patología hereditaria y, aunque
existen algunos factores genéticos asociados, también se han descrito algunos
factores ambientales que, si bien no provocan directamente la enfermedad, sí
que agravan la aparición de síntomas, como es el glúten. Por otra parte, se ha
asociado también como síndrome secundario a lesiones cerebrales.
Sin embargo, hoy día parece que la vera causa del trastorno
tiene una base orgánica a nivel microscópico, concretamente la síntesis y
secreción de neurotransmisores como dopamina, serotonina y norepinefrina en
algunas regiones cerebrales como son los ganglios basales, lóbulos frontales,
donde reside gran parte del control de la personalidad y el carácter y la corteza
cerebral, que entre muchas otras cosas controla los movimientos y la
articulación del lenguaje. Déficits o alteraciones en la comunicación neuronal
entre las neuronas de estas regiones encefálicas pueden ser las auténticas
causantes del síndrome que el prestigioso cirujano Jean-Martin Charcot, bautizó
con el nombre de su más avido y aventajado discípulo, el síndrome de Tourette.
Ideas para el
debate:
El juicio de los Smith contra la productora de los Simpsons
es quizás la parte que más me ha dejado pensando tras la lectura del capítulo y
por eso quiero centrar ahí la atención de los comentarios.
Vivimos actualmente, y me atrevería a decir que lleva siendo
así mucho tiempo, una continua batalla entre los límites de la libertad de
expresión y la ofensa/discriminación. Y mi pregunta es un poco trivial pero,
dónde están los límites del humor? ¿Hay que poner límites al humor? ¿Debemos
limitar ciertas cosas para que nadie pueda sentirse ofendido? ¿Debe alguien
controlar simplemente cómo se dicen o se muestran las cosas?
Evidentemente no nos podemos ir a los extremos y
evidentemente, también, entre la total libertad de expresarnos y el riesgo de
ofender/discriminar a algún colectivo hay todo un continuo de pequeños matices,
por lo que la frontera de equilibrio, de existir, debe ser muy delgada.
Particularmente, los Simpson es una serie que constituye una
crítica muy mordaz a muchísimos aspectos de la sociedad occidental actual. Desde
la corrupción de políticos y policías, o la explotación laboral y falta de
empatía del magnate millonario sin escrúpulos, pasando por la irresponsabilidad
de Homer Simpson en uno de los puestos de trabajo con mayor peligrosidad, hasta
el activismo de Lisa o Maggie, la gran abandonada de la familia mostaza.
Así pues, ¿qué opináis al respecto? ¿Hasta dónde debe llegar
el humor? ¿Cuáles son las puertas que no debe sobrepasar, de haberlas? ¿Cómo se
resolvería hoy un caso como el de Joshua Smith? Estaré encantado de leeros y
participar en el debate.
¡A disfrutar!














